UPALA. Porque la vida continúa, con vientos más suaves y sonidos más delicados

Ruta de Los Volcanes. TRES

La ruta entre Tialarán y Upala, surcando el ombligo que dejan los volcanes Tenorio y Miravalles, es tan vistoso que aturde: La mirada se desliza con velocidad hasta donde es difícil diferenciar entre cielo y tierra.

Así que esta crónica puede navegar tranquilamente entre el espectáculo natural  y la incertidumbre de lo que encontraríamos en un pueblo que destrozó  el huracán Otto. Por eso primero nos untamos el alma de naturaleza, y por eso, esta crónica que nos llevará a Upala, primero la arrimaremos al Tenorio, un volcán que reina en un universo de verdes y molinos…

El Volcán Tenorio , majestuoso y caprichoso. Lejano y vanidoso…Vean lo que hizo mientras avanzábamos hacia sus entrañas:

Minutos después, sabiendo que estábamos en su búsqueda, el  Volcán Tenorio se mostró. La naturaleza tiene sus caprichos.

Entonces, por esa demostración de amor, nos metimos con más pasión en las entrañas del parque, buscando su sangre azul: Rio Celeste.

Así, con el alma alimentada, era más fácil tomar  carretera hacia un pueblo en el  que Costa Rica volcó todo su buen corazón, después de que el huracán lo revolcara en lodo y rocas enormes.

Ya casi se cumple un año de esa tragedia, y por eso la inquietud sobre lo que habría  pasado con su gente y sus calles y las pulperías y el bar de la esquina y el barrio por el que pasaron en desfile unas piedras que ninguna otra fuerza hubiera podido mover de su cama.

Upala, que en ese noviembre, la quisieron borrar el mapa.

Era noviembre. 2016. El huracán dejó muertos y miles  damnificados, una red enorme de caminos y carreteras destrozados y cicatrices en docenas de pueblos de esa zona del norte  (Los Chiles, Guatuso, Upala, Bagaces y La Cruz).

Es inevitable no buscar entre sus barrios un recuerdo palpable del desastre. Pues no lo hay, a no ser que usted esculque aquellos lugares por donde las crecientes de los ríos y los vientos infernales aplastaron el pueblo.

RECUPERACION

Es evidente que la hay. Es evidente que falta…

La periodista Evelyn Fernádez de El Financiero escribió a comienzo de este año que solo en el casco central de Upala, la Asociación de Comerciantes contabilizó al menos 193 comercios que tuvieron en su mayoría un impacto directo, con pérdidas de equipos y mercadería. Se hizo un estimado de pérdidas generales que alcanzaron los ¢100.000 millones, y los sectores agrícola y la infraestructura fueron los que más impacto económico tuvieron. Los mismo daños al sector industrial, que  representa a productoras de queso, talleres industriales, panaderías y pastelerías, mueblerías y prefabricados, entre otros, que conllevan un proceso de fabricación.

Pues todos ellos, poco a poco, ya no con la velocidad de un huracán, han regreso a una normalidad extraña, pues no es fácil borrar del todo un mal recuerdo. El recuerdo que aun duerme en la ladera del río Zapote.

Así que Upala vuelve a reconstruir su historia. Como lo dice don Ricardo Solórzano, un curtido hombre de negocios del pueblo, es  repetir lo que hicieron colonizadores que llegaron en buena parte de Nicaragua buscand0 “la tierra prometida”.

Por eso , en esta entrevista el hace homenaje a los hombres que olvidó el pueblo, como Abraham Ruiz,  a quien don Ricardo recuerda como el más importante para que el  pueblo fuera lo que fue..

(ESCUCHE ENTREVISTA COMPLETA)

 

Don Ricardo Solózarno:

Quedamos seguros  de que mientras exista esa fuerza en las palabras, habrá fuerza en Upala, en su gente para sacar la cabeza después de mil huracanes. Como prueba de que la vida continúa su ritmo. Que la vida sigue...

Por eso nos trajimos del Parque del Volcán Tenorio un recuerdo alado, solo para demostrar que en esa tierra, pase lo que pase, la vida tiene mil oportunidades:

 

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