MIRAMAR: Nadie le ganaba rompiendo piedras. Hoy tampoco la derrota le edad.

La Ruta de los Volcanes. Tercera.

Con Guillermina no había cómo: ¡No había ningún hombre en el pueblo que le ganara picando piedras !

Con estos brazos– nos dice, mostrando unos enormes y fuertes.

A Guillermina, muchos años después, nadie le gana haciendo el mejor pinto, y las mejores tortillas de Miramar.

Quizás por eso me quieren tanto en el pueblo, porque les da hambre– se ríe. 

Guillermina Muñ0z Vega aceptó hablar con VIDA FM siempre y cuando no le interrumpiéramos su trabajo: Asar unas tortillas y preparar unos desayunos. Así pues, al lado de su fogón, golpeados por el calor, hablamos con una mujer sorprendente, arrolladora, incansable, bella, tierna, luchadora… y aquí agreguemos todos los adjetivos posibles. Todos le calzan.

De esas que ya no hay–  nos describe su hijo , que confesó que no le aguanta «el tren de trabajo» de su mamá.

Es incansable, pese a que su salud ya no es la misma. Se mueve como una hormiga entre la madera, la parrilla, unas miradas que la exploran, una broma y otra, un fuego tan vivo como su alma. Tan cálido como su abrazo. Así es Guillermina, llena de gratitud por lo que tiene. Y con Miramar: «Quiero a Miramar porque me ayudó»

-¿Por qué quiere tanto el pueblo?

-Porque llegué muy pobre y con güilas que no tenían qué comer, y la gente me ayudó mucho.

 

 ESCUCHE ENTREVISTA COMPLETA CON GUILLERMINA MUÑOZ

 

Miramar es pequeño. La entrada encanta por los jardines, casonas hermosas y algunas de ellas con la edad encima. Pero todas con la gallardía intacta de las mansiones de vieja data, cuando el pueblo era conocido como “Los Quemados” por la coloración de los montes que precisamente aparentan haber sido quemados (otra versión de ese nombre es que cada año los cazadores prendían fuego a los cerros).

Este pueblo está en el centro de Montes de Oro. Y desde algunas zonas es posible ver el Golfo de Nicoya, razón para que Francisco de Paula Amador la bautizara así. Y así se conoce desde 1817

Es un pueblo que envuelve fácil por su paisaje. Y quizás es de los pocos que no tienen el parque frente a la iglesia, porque la iglesia de Miramar está en el centro del parque. Es un parque con iglesia, o es la iglesia con su propio jardín, que es el parque del pueblo…

 

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