SARAPIQUÍ. ¿Y si encontramos el político más honesto del mundo?

Ruta del Caribe. CUATRO.

El título de esta nota tiene una exageración. Quizás en Puerto Viejo de Sarapiquí solo encontramos el político más honesto del país. Aun así, o la amplitud que tenga, sabemos que encontramos un ser humano excepcional, que ejerce la política de la manera más pura, sin un interés propio…

Antes, alguna definición de Político: «Persona que ejerce la política buscando el bien común,favorece el desarrollo integral de todos los miembros de la comunidad política que tienen derechos y obligaciones en virtud de su condición. En los países democráticos, los políticos contribuyen al bienestar social de todos». (Es claro que cuando nos piden definir un político ya tenemos un criterio formado por lo que conocemos)

Entonces, si esa es la función de ser político, buscar que su gente viva mejor, aquí está Pablo Mata Montero…

No tiene corbata, no tiene estudios, no ambiciona un salario (no lo tiene) y solo tiene amor por su gente. Es tan humilde que lo único que tiene es un entusiasmo guardado en el alma, y es millonario en planes..¡ah, y ademas tiene un colchón ortopédico que le acaban de regalar!

«Me siento como un rey», dice

Aquí está un político puro, sin contaminante. Como él deben existir miles en Costa Rica, porque «que los hay los hay…». Pero encontramos a Pablito. El escenario lo escogió él mismo para refrescar la conversación con VIDA FM. Cuando lo encontramos hacía un calor espeso del medio día, en una vía polvorienta y ruda. Fuimos entonces a buscar refugio en las orillas del río Sarapiquí.

Su cara, sus gestos normales, y su «pinta» tan lejana de aquella tradicional .

Pues Pablito (que es como lo conocen en Puerto Viejo de Sarapiqui) es distinto. Muy distinto. Se sabe de memoria cómo funciona una asociación de desarrollo, la estructura de los municipios, cómo funciona por dentro una comunidad…

Tan distinto a algunos políticos tradicionales, porque éste nunca hace lo que hace buscando riqueza. Eso lo tiene claro el pueblo. La profesora Zeneida Artavia dijo que Pablito en solo bondad, y ayudar es lo que lo hace feliz.

En la entrevista, Pablito dice «tuve 15 hectáreas para una escuela» y no es que las tenía, es que habla como si cada cosa del pueblo fuera suya.

Pablito no tienen ni quiera un metro cuadrado en el cual caer muerto…

Solo tiene ganas de ver a su gente trabajando junta, hombro a hombro, de la mano, para crecer como sociedad. Es su filosofía elemental y clara. 

 

LA DESPEDIDA

El río Sapapiquí transcurre tranquilo, saltando de piedra en piedra, refrescando un domingo pesado…

Pablito, va y viene, posa para las fotos, sonríe permanentemente, y poco a poco la gente del pueblo llega a buscar dónde ahogar el sofoco.

Es un día normal, un domingo de paseo de río, pero Pablito tiene más trabajo, en otra comunidad que lo espera…No tiene domingos.

No tiene domingos, solo unas ganas insobornables de caminar y sentarse ante la gente para explicar por qué cuando se unen los esfuerzos se logran más cosas para la comunidad– Que quejarse no aporta lo que aporta el trabajo en sociedad…

Y no se queja…Pablito, nunca se queja.

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