PASO CANOAS. No es una frontera, es una joya compartida entre ticos y panameños.

Ruta de la Amistad. CINCO

Aquí cerramos el reto romántico de nuestro proyecto: Ir de frontera a frontera. Ya  habíamos cruzado la frontera con Panamá, en el sector de Sixaola, cuando realizamos la Ruta del Caribe, pero había otra frontera, quizás más representativa por su actividad potente y viva, donde se pierde esa figura de frontera…

Donde es dificíl saber si es Costa Rica o Panamá…Y  eso ahí no tiene ninguna importancia.

Plasmas en hombros, refrigeradoras van y vienen. Baileys agotados. De pronto se escucha un “compro y vendo saldos”, mientras el calor, el gentío y el cansancio agobia a los más sensibles.

 

 

Paso Canoas es como lo definen, una ciudad internacional repartida entre Costa Rica y Panamá, donde los acentos ticos o panamaños se mezclan en un fragor penetrante.  Parece que no hay un segundo de tranquilidad. Llueve en el momento de nuestro ingreso y eso convierte el lugar un denso y a veces impenetrable.

Sus más de 11 mil habitantes tienen en su mayoría un vínculo con ese universo comercial. Es su cordón umbilical con la vida y los negocios.​

Más allá de buscar un personaje en medio del aguacero, nos metimos en sus negocios y pudimos respirar su intensidad, y sorprendernos de cómo para cada persona local es su mundo y no se inmuta. Mientras otros miles pasean de un lado a otro con bolsas en sus manos…

Y un tráfico estrepitoso…

Pero ese es un lado comercial, porque también tiene un alma de ciudad, recostada en plena orilla del país, llevando una vida normal, con sus jóvenes que tienen los mismos retos.

Paso Canoas, con su desarrollo poco conocido, pero donde instituciones como la Universidad Nacional, la Universidad Latina y la Universidad Castro Carazo, tienen sus sedes, lo que confirma que hay otra ciudad, con otros planes, con otras ideas frente a su futuro.

Así llegamos…

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