TESTIMONIO:»Se perdieron hasta nuestros recuerdos». Tras tormenta Nate.

Cuando el cauce del rio no tuvo piedad con su casa, la preocupación más grande de don José Barrantes, el sastre de Ciudad Cortés, fue ese cuaderno donde había anotado las tallas de sus clientes. Ahora con qué cara llegaba donde ellos…! Porque, además, la inundación inclemente le dañó las telas, los cortes que durante años acumuló en su taller.

Y con qué máquina coserá de nuevo a la gente que regrese donde don José, cuando ya la normalidad vuelva asomar su cara por Ciudad Cortés.

Su hijo José narró hoy en VIDA FM que todo eso se perdió bajo el lodo, y porque el agua que les llegó hasta las narices sacudió la casa de un lado para otro y no respetó todo aquello que quisieron salvar.

Se salvaron ellos, y con eso tienen. “Lo material ya no importa”.

Ahora sí se le quiebra la voz. Dentro de las cosas que por culpa de la tormenta Nate se dañaron está el álbum con las fotos de familia. Cuanta que se miraron a los ojos con su hermano y el trago fue muy áspero para tragar:  Habían perdido hasta los recuerdos…

ESCUCHE ENTREVISTA COMPLETA CON JOSÉ DESDE CIUDAD CORTÉS

Esta familia tiene, precisamente,  un recuerdo especial para VIDA FM pues en el viaje al sur del país, La Ruta de la Amistad , encontramos a papá e hijo con un reto que tenía el mismo nombre de nuestro proyecto “De Frontera A Frontera”. Pero ellos en bicicleta.

La unidad familiar nos impactó para siempre. Ya casi rayando los 90 años, don José estaba listo para ese reto ,desde Paso Canoas hasta la frontera con Nicaragua, con su hijo como entrenador, su esposa en la alimentación y sus otros hijos con  la logística. Un  tema de familia.

Pues esas bicicletas que nos mostraron y con las que posaron para las fotos,  quedaron bajo el agua y el lodo (al lado de las máquinas de coser y los recuerdos). Incluso, dice José, el ánimo de cumplir ese sueño quedó entre los escombros. Saben que la recuperación de la casa les exigirá una inversión millonaria y ,como dice, “ahora es cuestión de prioridades”.

Y sabe, además, que si le dice a su padre que no harán ese recorrido, va sentir otra avalancha de dolor en su alma. Por eso aun no decide si mantiene la fecha de enero.

Es que la tormenta fue tan violenta con Ciudad Cortes, que nunca el pueblo había sido triturado bajo las aguas de los ríos que han acompañado la historia del pueblo, ríos de los que han vivido, por los que han sentido un amor diario. Pero esta vez fue un enemigo violento y sin piedad.

 

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